Cómo fomentar la colaboración equitativa en un entorno laboral híbrido

Cuando estas dificultades se acumulan, pueden afectar al bienestar, al potencial profesional y a la eficacia de una persona. Cuando calan en una organización, se resiente el rendimiento del equipo, decae la innovación y los talentos se van. Según una encuesta reciente que encargamos a Economist Impact, el 62 % de los encuestados están de acuerdo con la afirmación de que «la falta de oportunidades de colaborar con compañeros y empleados con más experiencia tienen un impacto negativo en el crecimiento profesional». El sesgo de proximidad es solo uno de los nuevos retos a los que nos enfrentamos en entornos de trabajo híbridos.

Creemos que la ubicación desde la que trabajas no debe influir en tus resultados. Aunque es más fácil que todo el mundo esté en la oficina o que todo el mundo teletrabaje, en los modelos híbridos hay que pensar mejor en los retos sociales, organizativos y tecnológicos. Estas ideas deben abordarse en las juntas directivas para aportar soluciones que reciban el apoyo de todas las partes de la organización.

¿Cómo podemos cumplir la promesa de un entorno laboral híbrido en el que coexistan la flexibilidad, el bienestar y el impacto significativo? En Google, estamos cerrando la brecha entre el trabajo presencial y el teletrabajo haciendo que la tecnología, la cultura y los espacios físicos sean más inclusivos y que haya más participación. También estamos incorporando nuevas funciones a Google Workspace para fomentar la colaboración equitativa entre miles de millones de usuarios de todo el mundo.

Basamos nuestro trabajo en tres pilares de la colaboración equitativa: representación, participación e información.

Representación equitativa

Conseguir la equidad en la representación significa que todos los empleados puedan ser vistos, escuchados y representados de la misma manera, ya trabajen de forma presencial o no. Con la llegada de la pandemia, todos nos esforzamos para que los empleados pudieran simplemente conectar con los demás de forma segura. Esto puso a prueba la tecnología de Google para equipos, y me enorgullece ver lo bien que funcionó. No obstante, ahora nos enfrentamos a la desconexión que existe cuando hay que compaginar teletrabajo y trabajo presencial.

Cuando todos nos reuníamos en remoto, los recuadros que nos representaban en las videollamadas eran todos del mismo tamaño. Nadie estaba sentado en un rincón de la oficina, no había jerarquía y todos teníamos la misma representación. Esto se distorsiona en un entorno híbrido. Los trabajadores que participan a distancia aparecen en una pantalla gigante de una sala de reuniones, mientras que los que están allí aparecen en pequeñas pantallas en los ordenadores de los que están en casa. Incluso puede resultar difícil saber quién está en la sala. Definitivamente, eso no es representación equitativa.

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